“Confianza en las Escrituras”

Te ha sucedido que al recibir mensajes electrónicos de cualquier tipo, u observar los mensajes que escriben en los muros sociales llegas a  mal interpretar la forma en la que está escrito, ya sea por cómo te sientes o porque no conoces mucho a esa persona?  De hecho, las redes sociales no fueron hechas para escribir comentarios profundos. Quizá es por eso, que al leer algo en ellas, me pasa que no sé cómo interpretar algún comentario. Así que pienso: “¿se habrá enojado?”, “será que escribió eso porque sabe que…”, etc.

Nada de lo que vemos en las redes sociales es totalmente transparente, ni confiable.  De hecho,  tampoco nuestro entendimiento es del todo confiable, pues no lo sabemos todo, ni conocemos a fondo las intenciones de cada persona. Sin embargo es tan diferente con aquello que Dios ha escrito. Lo que Dios reveló e inspiró en su Palabra, es confiable, certero, firme, inmutable y final. Dios se reveló al hombre en las Escrituras, no hay otra forma existente, no hay persona, manifestación o sentimiento que nos revele a Dios contundentemente como  su Palabra lo hace. Por eso podemos confiar en ella.

CONFIAR EN LAS ESCRITURAS ES DIFÍCIL

Todos los cristianos estamos de acuerdo en decir que la Biblia es la Palabra de Dios y que deberíamos leerla, sin embargo, nuestras acciones reflejan que no confiamos en ella tanto como pensamos. 

Para nuestro corazón pecaminoso, es más fácil caminar por lo que vemos y deseamos. ¡Primero veo, luego confío!  Pero el fruto de esto, casi nunca es bueno.  Al decir “fruto”, no me refiero a que una situación sea exitosa o no, sino a la evidencia de la obra de Dios, gobernando nuestra vida en vez de que lo hagan  las obras de la carne. Debemos tener claro que no hemos sido llamados a caminar por vista, sino por fe, es decir, por confianza en lo que Dios ha dicho (2 Corintios 5:7).

Si ignoramos la Palabra de Dios, ya sea porque no acudimos a ella o porque no hacemos caso de lo que nos dice, acabaremos conformándonos y engañándonos con nuestros propios deseos; o peor aún, siendo engañados por otras personas. Lo contrario de confiar en las Escrituras es confiar en los hombres y sus razonamientos, lo cual nos dejará vacíos e insatisfechos. Además, Dios odia esa actitud Jeremías 17:5.

CRISTO VENCIÓ EL PECADO Y NOS ILUMINA EL ENTENDIMIENTO

La Buena Noticia siempre es Cristo. Él venció el señorío del pecado. Libremente podemos escoger confiar en Dios y no en nosotros. Somos libres para seguirle, aún si esto conlleva padecer, pues la confianza en Dios es de mayor gloria cuando el escenario es difícil y lo caminamos de Su mano.

Él nos da entendimiento cuando lo buscamos de todo nuestro corazón. Su palabra nos da el  entendimiento para confiar en sus palabras y no ser esclavos de cualquier cosa que pudiera deslumbrarnos.  

EL PELIGRO HOY EN DÍA

Al no confiar en la Palabra de Dios, dejamos de ver y admirar su Carácter revelado en sus palabras. En consecuencia, nuestras vidas sufren y el descontento, el enojo, la confusión, la hipocresía, y vidas sin fruto verdadero empiezan a llenar cada espacio de nuestra vida.

Algunas veces en vez de correr a Él, nos desesperamos, menguamos en oración, y empezamos a escuchar cualquier otra enseñanza o consejo que nos tienta a confiar en nosotros mismos o en otros. Es ahí que con frecuencia pensamos que Dios no nos oye.

CONFIAR EN LAS ESCRITURAS ES CONFIAR EN DIOS

Podemos confiar en las Escrituras porque provienen de un Dios que es digno de confianza. Su carácter es el fundamento de nuestra fe. El Salmo 119 expresa de muchas maneras la confianza que el salmista tenía en las Escrituras.

  • “No quites de mi boca la palabra de Verdad”. v.43.
  • “En tu Palabra he esperado”, v.74b.
  • “Desfallece mi alma por tu salvación, mas espero en tu palabra”, v.81
  • “Mi escondedero y mi escudo eres tu, en tu palabra he esperado” V. 114
  • “Clamé y Espere en tu Palabra”, v.146b
  • “En tu Palabra he confiado”, v.42b

En todo momento tenemos Su Palabra y confiamos en ella sin importar la situación. Confiamos para permanecer tranquilos en la barca, independientemente de la tormenta torrencial. Podemos plenamente confiar que su Palabra es verdadera, firme y suficiente. ¿Sabes por qué? Porque su Palabra es Cristo mismo.  Él es la Palabra viva (Jn. 1:1). Todas las Escrituras hablan de Jesucristo quien es el Hacedor de la obra en nuestros corazones. Una obra perfecta en la que podemos confiar y de la que depende nuestra vida.
Antes de comprometerte a confiar en cualquier otra cosa, persona, plan o en ti mismo, ponte a cuentas con Dios, examina cómo ha estado tu confianza en Él y persevera en confiar en Él. Él te ayudará.

Fuente: www.evangelioverdadero.com
Autor: Susana de Cano

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